Alberto Aranguibel /// Vivir sin oposición
Se tiene por norma universal definitoria de la democracia la libertad de pensamiento y la garantía de la posibilidad de coexistencia civilizada de partidos políticos, no solo divergentes sino incluso antagónicos desde un punto de vista ideológico. Pero de ninguna manera está establecido en la teoría política, bajo ninguna forma de pensamiento, que es obligatoria esa condición referida a la existencia de la diversidad política en la sociedad para entenderse como democrática. Para ello, lo único que debe ser obligatorio es que esas libertades y garantías plenas para la expresión o la participación existan. Pero, si la sociedad rechaza de manera invariable las propuestas de corrientes de opinión distintas a las que abriga o respalda en un momento determinado la mayoría, de ninguna manera puede considerarse fallido o incompleto dicho modelo. Menos aún cuando esas garantías, ese aseguramiento de las libertades de expresión o de participación, se ejercen en la forma más ampl...