«LA DEMOCRACIA EN SALDO» y «LA SUPERSTICIÓN DEL ESTADO», por Henri-Frederic Amiel. «Como sólo dura lo que es justicia, la democracia, transformada en injusta, perecerá necesariamente».
LA DEMOCRACIA EN SALDO, heredera legítima de la monarquía y la aristocracia Por Henri-Frederic Amiel “El despotismo de la fuerza es una injusticia, pero el despotismo de la impotencia es casi un absurdo. La democracia en saldo es la heredera legítima de la monarquía y la aristocracia. Pero su mal latente y su vicio congénito es el abandono del deber, que va siendo reemplazado por la envidia, el orgullo y la independencia; en una palabra, es la desaparición de la obediencia producida por una falsa noción de la igualdad. Si la democracia no es más que el rebajamiento sistemático de las superioridades legítimas y adquiridas y que la decapitación envidiosa de los verdaderos méritos, se identifica entonces con la demagogia. Protección a todos los seres débiles, mantenimiento de todos los derechos, honor a todos los méritos y empleo de todas las capacidades: esas máximas del Estado justo respetan a la vez la igualdad de derecho y la desigualdad de hecho. Mejorad al h...