Roberto Hernández Montoya /// Revolución permanente
Hay cultura sin revolución pero no revolución sin cultura. Porque la revolución es un hecho esencialmente cultural. Y cultura no es solamente bellas artes sino también el modo de ser, entre mil cosas. Y de gobernar, que hasta hoy ha sido universalmente despotismo y desaprensión. Pero ahora estamos ante una mutación. No será fácil, pero no imposible porque la cultura venezolana está revolucionando todo. Una de las raíces de la xenofobia que nos infligen porái es que no bajamos la cabeza. La tradición virreinal de servilismo no nos llegó porque nuestra levantisca cultura indígena lo impidió. Nicolás acaba de anunciar una innovación insólita en el mundo: el gobierno por redes sociales. Que estas sirvan para que gobernemos todos, comunicando a las autoridades nuestras necesidades. Se revienta una tubería y no hay que esperar tres años para que algún funcionario corrupto descubra que puede cobrar una comisión por repararla. Bastará, espero, que se señale el tubo en un...