Fernando Buen Abad Domínguez /// Anatomía ideológica de Disney
Hace rato que Disney se consolidó como una de nuestras más grandes derrotas ideológicas en la política, la ética y la estética. Como con otras muchas mercancías hiperventiladas publicitariamente, un público masivo y mundial decidió sepultar toda razón crítica frente al discurso Disney y le cedió territorios nodales haciéndolo carne de sus ilusiones y de sus afectos. Los hijos como primeras víctimas. Hasta los más recalcitrantes socialdemócratas visten a sus niñas de princesitas. Y hay que oír las, no poco irresponsables, justificaciones. Hoy el imperio Disney ha dado pasos enormes en su aventura monopolizadora del reino mediático global. Anuncia la prensa monopólica, también, (como si fuese un logro moral) la compra que Disney hace de un porcentaje de acciones a la empresa Fox: La compra por parte de Disney de la división de entretenimiento de Fox por 52 mil 400 millones de dólares vaticina un sacudón en el mundo del consumo digital y audiovisual. Pero no...