Isabel Vileya /// CONFLICTOS MIGRATORIOS
Que oportunas son las redes sociales para desatar y reproducir, no sólo la agenda de la élite, sino alimentar la manipulación y el fascismo.
Antiguamente, había que saber algo y estudiar un poco para escribir aunque fuera un folleto, ahora con un teclado y el sensacionalismo de los medios de comunicación a sueldo de la burguesía, la pradera se incendia de reacción.
El tema del momento es la "invasión silenciosa" del islam a la península ibérica por hordas de bárbaros. Y en esa narrativa, en ausencia total de conocimiento del Marxismo y hasta de la historia, se lanza a opinar cuanto individuo tiene un teclado en sus manos.
Todos pensamos, pero ninguno lo hacemos libremente, estamos todos sujetos a un conjunto de intereses y por lo general estamos condicionados por la manipulación que ejerce la burguesía con su maquinaria mediática.
Para poder desgranar y desentrañar los conflictos, hace falta algo más que escribir desde las vísceras o el miedo.
Ceuta y Melilla, son dos ciudades autónomas en territorio de ultramar. Son dos antiguas ciudades vestigios de la ocupación colonial, que no exigen la independencia, ni la anexión a Marruecos, por razones obvias, lo que no niega que esta situación haya sido provocada por un conflicto colonial.
Aunque Ceuta y Melilla no deseen su separación administrativa y económica del Reino de España, esto no niega la verdad de que fueran conquistadas en un continente separado del territorio "nacional" y que para más drama, pertenece a un rango de continente sometido a los rigores coloniales.
Para compararlo con otros territorios, con la metrópoli europea y colonias de ultramar, lo primero que hay que entender es que no todos los territorios que han sido colonizados desean la separación del estado colonialista y eso no tiene que ver con la antigüedad de la conquista, sino con dos factores principales, el primero es económico, ningún territorio con un entorno depauperado económicamente o con perspectivas económicas inferiores a la colonia desea romper con la metrópoli. Es exactamente lo que ocurre con Gibraltar, los gibraltareños han decidido que no quieren ni la independencia ni la anexión al Reino de España, porque eso supondría una rebaja de sus condiciones materiales y no tienen ninguna disposición a ello, al contrario de lo que sucede por ejemplo con las Islas Canarias, dónde una parte de la población sigue manteniendo vivo el espíritu de independencia y la memoria del último pueblo originario del sur de Europa, el Guanche.
Canarias, por ser un territorio periférico en latitud africana, muy separado de la península, ha sufrido históricamente cierta marginalidad respecto a la España peninsular que sólo se ha visto pálida por la explotación intensiva del turismo. Anterior a haber convertido las Islas Canarias en un resort, existió un movimiento independentista canario, el MPIAC, de tendencia prosoviética con un brazo armado, las Fuerzas Armadas Guanche (FAG). Su dirigente, Antonio Cubillo, formado en las escuelas marxistas de distintas Repúblicas Soviéticas, fue víctima de un atentado perpetrado por los servicios de inteligencia españoles en Argelia en 1978.
Probablemente, sea el estatus de parque de atracciones otorgado por la metrópoli a las Islas Canarias lo que termine por impulsar de nuevo un movimiento de independencia que en estos momentos parece dormido, pero que nunca se ha extinguido producto de la marginalidad sufrida durante siglos por los canarios. La segunda consideración para entender por qué algunas colonias no quieren dejar de ser colonias, es la sustitución de población nativa por población de las colonias y esto, cuando la ocupación de un territorio es de muy larga data, termina por disipar la identidad primigenia del ocupado y difuminar cualquier rasgo que aluda a una distinción cultural.
Para Lenin, igual que para Marx, la autodeterminación era imprescindible para poder conseguir la igualdad entre los pueblos al ser alcanzado el objetivo del socialismo. No obstante, Lenin que desde principios del Siglo XX, mostró una gran preocupación por el desarrollo de las guerras imperialistas y la ocupación de los territorios, la cuestión polaca, concentró un gran desarrollo de su teoría y en el caso que nos ocupa, es de lo más interesante.
Ceuta y Melilla, particularmente, son un caso un tanto más complejo, pues no se puede dejar de observar qué no son países completos con una economía independiente, autónoma y autosuficiente, a lo que habría que sumarle la cuestión del islam y el avance de corrientes reaccionarias del islam como parte de la estrategia imperialista de control de los pueblos y las masas.
Para Lenin, Polonia debía ser independiente de Rusia, pero también de Alemania. Para los polacos, ser alemanes era más apetecible que ser rusos, este debate ocupó muchísimos textos e intercambios con la mismísima Rosa Luxemburgo que defendía la anexión de Polonia a Alemania por considerar que Polonia era un país muy atrasado y reaccionario. Lenin sostuvo siempre la independencia de Polonia de toda potencia, por considerar que para la real unificación en federación o confederación, sólo era posible entre iguales bajo el socialismo. Primero debía darse la independencia o autodeterminación así fuera en el capitalismo, donde Lenin afirmaba qué la autodeterminación era realizable siguiendo el ejemplo de Noruega con Suecia. A ello Lenin le agregaba que la autodeterminación de las colonias era un proceso ineludible para la construcción del socialismo internacionalmente y que, si los países más rezagados eran tomados como protectorados de potencias capitalistas, jamás ni los ocupados, ni los ocupantes, podrían llegar a ser nunca realmente libres ni construir un modelo socialista ni comunista. Entre los años 1910 y 1916, estos debates ocuparon infinidad de textos escritos y firmados por Lenin y respaldados por otros teóricos que terminaron por ser ratificados por los propios acontecimientos históricos.
Profundizando a su vez en la obra de Marx y en la aportación que hace Engels en "La clase trabajadora en Inglaterra", Marx desarrolla la teoría de que el drama migratorio de la clase trabajadora irlandesa y la problemática que vive la clase proletaria inglesa con respecto a la irlandesa, tiene su raíz en la ocupación británica de Irlanda y la desigualdad que esta relación de dominación imprime a toda la sociedad.
Tanto en el Manifiesto Comunista, como en obras posteriores, incluyendo "Guerras civiles y revueltas del siglo XIX en España" de Engels, se analiza la propensión de la burguesía a dividir a la clase trabajadora internacional, sojuzgándola primero e introduciendo chovinismo y supremacismos, para que los trabajadores no se rebelen contra el opresor, sino contra el oprimido de otro territorio.
Marx, Engels y Lenin, fueron profundamente internacionalistas y sí señalaron el perjuicio que provocaba en la clase trabajadora las políticas migratorias de los capitalistas, pero nunca ni documentaron, ni expresaron animadversión alguna contra las personas migrantes.
A algunos quizás les sorprenda, que Lenin en un documento fechado a fines de 1916, recomendara al Partido de los Socialistas suizos en la celebración de su III Congreso, la inclusión de 28 puntos en su programa de mínimos entre los que se encontraba uno llamativo: "otorgar la nacionalidad inmediata a todo extranjero que resida en territorio suizo por más de tres meses".
Por ahí alguno dirá que Lenin, el impulsor de la praxis revolucionaria triunfante de la revolución de octubre era un "progre" o un "buenista", pero no, a renglón seguido Lenin argumentaba, que la burguesía Suiza y su banca, eran tan nocivas y criminales para los territorios del mundo, que bajo su aparente neutralidad generaban oportunidades de colonialismo de las que se beneficiaba la burguesía Suiza y, por extensión, las migajas salpicaban a sus trabajadores, que en esa situación de privilegio colonial propiciado por la "distancia política" qué escondía aprovechamiento económico, éste era el argumento de Lenin para sentenciar que Suiza debía responder ante los damnificados de sus políticas y acoger a los que se refugiaban en sus fronteras.
También Lenin advirtió sobre el sistema democrático Suizo y desenmascaró las raíces supremacistas de los suizos que, desde entonces y hasta hoy, han armado un sistema militar incluyendo una milicia popular e instrucción agrícola integral para que todo suizo defienda sus fronteras y su joya de la corona, la banca, en caso de guerra total. Lo que Borrell llama jardín, es lo que los suizos llevan dos siglos reproduciendo como sistema ideológico y cultural.
Sí, eso de que occidente o Europa merecen una consideración especial frente a la barbaridad del mundo "incivilizado", el mundo en realidad está así, porque existen unas élites (burguesía) que gobiernan en los países "occidentales", Europa, Norteamérica y Australia, donde los valores son imprimidos por la burguesía, pero la clase trabajadora es realmente privilegiada con respecto al resto de la clase trabajadora de los demás países del mundo. Mientras esa clase trabajadora con su "aristocracia obrera" proteja los intereses de la burguesía nacional y se enfrente a la clase trabajadora más oprimida de otras latitudes, más fácil será la dominación colonial. Desde luego, ayuda mucho el embrutecimiento y la lumpenización de las personas que desarrollan sus vidas en condiciones extremas en los lugares menos afortunados del mundo.
Para los que se llaman a si mismos marxistas, Marx definió en "El dieciocho brumario de Luis Bonaparte" el concepto lumpen, e indicó también los problemas que suponían dentro de la sociedad de clase esta capa social que debería pertenecer al proletariado, pero que se posicionaba al lado de la burguesía. Para Marx, el lumpen no debía ser romantizado como víctima, pero si ser considerado un producto del capitalismo y por ende una capa que debía ser disputada y sumada a las filas del proletariado y solo ser considerada enemiga cuando tomaba parte por la burguesía o iniciaba acciones contra la clase trabajadora.
Puede haber quien diga que es casi "imposible" disputar el lumpen, es razonable, pero no marxista, los marxistas no contabilizamos las posibilidades que ofrece el sistema capitalista a la revolución, o sea ninguna. El cómputo, no es lo que nos permite el sistema, sino lo que seamos capaces de ir conquistando con nuestro esfuerzo revolucionario y acumulación de fuerzas. Ninguna revolución se puede organizar por el cálculo de posibilidades del capitalismo.
Quizás lo que me motivo a escribir sobre estos acontecimientos, es que veo, como algunos compañeros que se dicen marxistas, justifican el "ellos" y el "nosotros", como si dentro de la clase trabajadora existieran categorías especiales o dentro de la especie humana diferencias de intereses qué no sean de clases.
En Venezuela existe un dicho que sirve para denunciar los dobles raseros y viene a decir, "lo que es bueno pa´l pavo, es bueno pa´ la pava", en esa lógica, no puedo dejar de acordarme que el imperialismo norteamericano representado por Trump, considera de plena vigencia la "Doctrina Monroe", y en consideración con ella la expansión de la invasión y el saqueo yankee sionista esta justificada por un llamado "supremacismo civilizatorio" que es tan o más criminal e injusto que el nazismo o el fascismo.
No puede ser que nos escandalicemos del supremacismo gringo pero no del europeo. No vaya a ser que todos estemos siendo un poquito imperialistas, pero nos ampare las leyes burguesas que en teoría deberíamos abolir, no citar.

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