Épale CCS: Poesía o Nada
POR INDIRA CARPIO • @_INDIRACARPIO
Decir Hanni Ossot (Caracas, 1946-2002) es nombrar a una de las más
fuertes representante de la literatura venezolana. Histórica, fecunda,
lúcida, desgarrada, atemporal. Quien la lea está siempre en el presente,
aunque se supone que cada escritora habla por su época. Es abanderada
de la poesía, pero también publicó ensayos y fue profesora universitaria
y traductora. Publicó 17 libros. De ella esta página hoy, el hoy que en
Hanni es hoy en contínuum.CUERPO: UNA DISOLUCIÓN ANTE DIVERSAS INSTANCIAS (FRAG.)
Todo se desmiembra, ninguna forma es capaz de sostenerse, ningún nombre. Vuelo irreversible hacia la sensación. Piel, trozos de piel. Dispersión. Dislocaciones. Y este sonido inmenso, retenido, denso y frágil.Continuamente, puerta tras puerta: estancias, estallidos y abandonos. Pero nunca nada inmóvil. Y, continuamente, desaparecen una tras otra cada una de las nomenclaturas. Viento uniforme poseído por la gravedad de los colores. Ellos pesan o se vuelven imponderables. Color despojado de límites: uno en el otro: pasión inmersa en la pasión, sin saberse.
Apenas dormir, volverse escucha de estas fuerzas contrarias. Saberse dormido en la convivencia. Desaparece la tensión de un acto, desaparece también la violencia de rasgaduras en cualquier rostro. Lo uno en lo otro, sin pasado, sin proyectos. La muerte de todos señalada con alegría, a la espera.
Aquí el vocabulario ama lo que se despide porque se está en la retirada continua e inaplazable. Desde este léxico, se ha borrado toda forma que no sea el desplazamiento. Se ha neutralizado toda espera. Aquí nos fundimos en lo que siempre está por deshacerse. Hemos abandonado, a favor de la voluptuosidad, los planos desde donde se mira. Todas las formas de roce reunidas. En este lugar, temerosamente asido por anticipaciones, espacio sin referencias:
se nos duerme, se nos rige.
Cuerpos sumidos a las órdenes de un sitio breve, a disposición de la
caída más o menos flexible, desde un árbol o desde cualquiera otra
altura, poseídos acaso por el temblor de un fragmento de tierra (uno,
que arbitrariamente supo escapar) o por la aparición repentina de un
espacio más hondo, de mayores gravitaciones y frente a la presencia de
extensas fuerzas, justo allí, pero no por mucho tiempo, porque otra
forma contradictoria e imprevisible será capaz de tomarnos hacia su
zona, sin mayores explicaciones…Y aceptaremos.

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