ROBERTO MALAVER /// Memorias de un escuálido: Corruptos
¡Yo lo que quiero es que me pongan donde hay! Y los pusieron y nos
echaron esa vaina a nosotros, que desde que nos vimos estamos
apoyándolos. Eso no se le hace a nadie. Uno camina al lado de los
compañeros y se respira corrupción. Y se mueve un poquito y se escucha
corrupción. Y mira la ropa y el carro del compañero, y se mira
corrupción. Y no me empujen que yo me caigo solito. No hay derecho,
compañeros. La autoproclamación fue una estrategia mafiosa para robar y
lo lograron, si lo hubiesen hecho para llegar al poder, a lo mejor ya
estaríamos allí mandando más que un dinamo, pero no, la vaina era pedir
ayuda humanitaria y robar con Talanquera García y Penélope Superlano y
Rossana y Kevin y Olivares y Brito, y no me echen más cartas y hasta
Manuel –abrazo con brazos– Rosales estaba sentado en Monómeros, la
empresa petrolera que dejó a Calderón Berti orinando fuera del
recipiente. No, eso no se le hace a nadie, y mucho menos a nosotros, que
fuimos tan sinceros.
Lo peor es que el peo también estalló el 4 de diciembre en el Consejo Universitario de la UUUCV. Allí, el presidente de la Asociación de Profesores Universitarios, Apucv, un tal Márquez le formó un peo en pleno Consejo a la rectora vitalicia García Arranca con todo, porque quiere “aprobar una póliza de HCM cuyo costo es de 3.5 millones de dólares que no incluye familiares, el dinero saldrá del Fonjucv. Otro negocio más a espaldas de los propietarios del Fonjucv”. Tan grande fue el peo, que el Consejo sacó un remitido pidiéndole lenguaje académico al presidente Márquez, porque lo que usó fue vulgar y llanamente un lenguaje propio del bajo mundo que no se para ni un momento, así dicen los corrillos, pero, carajo, un momentico, por aquí pasó una vaina rara que nos contagió a todos, un rabo nube que se equivocó, un pedazo de alguna estrella rara que nos contaminó y nos tiene enfermos de corrupción.
Y, por la visto, la UCV no se quiere quedar atrás, porque primero la academia y después Guaidó, quien, por cierto, declaró que su riqueza viene de que, gracias a la familia, la propiedad privada y el Estado, se metió en un emprendimiento y ahora puede vivir feliz y sin robar, porque está emprendío, así le contó a la periodista. En cambio, uno no se explica cómo Julio –Asesino de niños– Borges sobrevive en Colombia, quién le paga, y a lo mejor le pagan por pedir sanciones para el país porque eso es lo único que sabe hacer. Estamos nadando en un lodazal, o, para decirlo con el lenguaje vulgar que no le aprobaron a Márquez en el Consejo Universitario: estamos nadando en un mierdero, y parece que nos encanta la vaina.
El papá de Margot llegó con la cartera en la mano. Sacó unos billetes y los contó, y dijo: “Menos mal que esos muérganos no me han robado. Son delincuentes de cuello para colgarlos, son los peores de la comarca”. Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que el vecino gritó: “¿cuánto te están pagando, desgraciado para jodernos tanto?”
-Soy el ladrón de tu amor,-. Me canta Margot.
Lo peor es que el peo también estalló el 4 de diciembre en el Consejo Universitario de la UUUCV. Allí, el presidente de la Asociación de Profesores Universitarios, Apucv, un tal Márquez le formó un peo en pleno Consejo a la rectora vitalicia García Arranca con todo, porque quiere “aprobar una póliza de HCM cuyo costo es de 3.5 millones de dólares que no incluye familiares, el dinero saldrá del Fonjucv. Otro negocio más a espaldas de los propietarios del Fonjucv”. Tan grande fue el peo, que el Consejo sacó un remitido pidiéndole lenguaje académico al presidente Márquez, porque lo que usó fue vulgar y llanamente un lenguaje propio del bajo mundo que no se para ni un momento, así dicen los corrillos, pero, carajo, un momentico, por aquí pasó una vaina rara que nos contagió a todos, un rabo nube que se equivocó, un pedazo de alguna estrella rara que nos contaminó y nos tiene enfermos de corrupción.
Y, por la visto, la UCV no se quiere quedar atrás, porque primero la academia y después Guaidó, quien, por cierto, declaró que su riqueza viene de que, gracias a la familia, la propiedad privada y el Estado, se metió en un emprendimiento y ahora puede vivir feliz y sin robar, porque está emprendío, así le contó a la periodista. En cambio, uno no se explica cómo Julio –Asesino de niños– Borges sobrevive en Colombia, quién le paga, y a lo mejor le pagan por pedir sanciones para el país porque eso es lo único que sabe hacer. Estamos nadando en un lodazal, o, para decirlo con el lenguaje vulgar que no le aprobaron a Márquez en el Consejo Universitario: estamos nadando en un mierdero, y parece que nos encanta la vaina.
El papá de Margot llegó con la cartera en la mano. Sacó unos billetes y los contó, y dijo: “Menos mal que esos muérganos no me han robado. Son delincuentes de cuello para colgarlos, son los peores de la comarca”. Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que el vecino gritó: “¿cuánto te están pagando, desgraciado para jodernos tanto?”
-Soy el ladrón de tu amor,-. Me canta Margot.

Comentarios
Publicar un comentario