Julio Escalona /// Paz o hecatombe
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No
sólo se está iniciando un nuevo año, sino una nueva década. La
humanidad y la naturaleza se vienen debatiendo en medio de esas
opciones. Debemos estar atentos no sólo a lo que ocurre con la
humanidad. Oigamos también los gritos de la naturaleza: 01/01 – sismo de
5.0 grados afectó a Chile y Argentina; 02/01 – aterriza un meteorito en
Alaska; 03/01 – sismo de 6.1 afectó a Chile y Bolivia; 03/01 – volcán
Aso en Japón central se considera en alerta de erupción por
esparcimiento de cenizas; 05/01 – sismo de 5.0 en Islandia; 05/01 –
terremoto de 6.5 grados en Oaxaca, México; 05/01 – 200 incendios
forestales aún activos en Australia: 25 muertos, más de 1000
desplazados, aprox. 500 millones de animales han muerto en las 6
millones de hectáreas quemadas. El fuego amenaza los glaciales; 06/01 –
terremoto de 5.8 en Puerto Rico; 06/01 – tenues lluvias en Australia
tras meses de intensa sequía; 06/01 – volcán Sakurajima en Japón central
hace erupción.
No
estoy seguro de que hayamos oído suficientemente el dramatismo e
intensidad de ellos. Quizás hemos puesto más atención al bombardeo de
Trump que en Irak asesinó al general iraní Soleimani, pues eso nos
amenaza con la generalización de la guerra contemporánea que nos desafía
con la destrucción conjunta mediante la guerra, de la humanidad y
mediante el cambio climático, de la naturaleza.
El
capital transnacional va derivando hacia el fascismo que puede
significar el final. Se impone la paz, que puede, en lo inmediato,
significar un compromiso, que parece ser hacia donde se orientan Rusia y
China.
Veamos
lo que dice Edgar Morin: … “un compromiso puede ser un resultado
provisional: … una victoria a medias o una derrota a medias””… por
ejemplo, “cómo resistir la regresión planetaria que invade todos los
continentes”…“cómo desarrollar un nuevo pensamiento, una nueva política,
nuevos modos de organizar la acción”. En fin, una manera de conquistar
la paz deteniendo las fuerzas del egoísmo-individualismo, fundados en el
materialismo reproductor de la barbarie, para fortalecer la solidaridad
y finalmente, la unidad de la humanidad y la naturaleza, capaces de
generar fuerzas productivas que detengan la política criminal de Milton
Friedman que sostiene que en estado de schok, lo políticamente imposible
se hace políticamente inevitable.
Constituyente
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