Luis Britto García /// Pare de Sufrir: La economía venezolana: cuentos y verdades
Luis Britto García /Febrero 16, 2020
Por el engaño
Decía Bolívar en el Discurso de Angostura: “Por el
engaño se nos ha dominado más que por la fuerza”. Por el engaño se ha mantenido
al pueblo venezolano bajo la dominación de un cúmulo de intereses vernáculos y
extranjeros; por la ignorancia se ha querido impedir que disponga de los
recursos para sobrevivir. Disipar engaños, iluminar oscuridad es la meta del
último libro de Pasqualina Curcio: LaEconomía Venezolana: Cuentos y Verdades.
Un fraude económico
Toda dominación clasista se constituye sobre un fraude
económico, político y cultural. Nuestras sociedades originarias en Venezuela no
estaban divididas en clases sociales, salvo en algunos casos de estratificación
incipiente. Los invasores europeos articularon un sistema para vivir a costa
del trabajo de los invadidos: convencerlos de que ni ellos ni su trabajo valían
nada. Con variantes, el engaño perdura hasta hoy.
Invitaciones al suicidio
Durante nuestra Historia hemos padecido bajo el poder
de farsantes que nos han repetido el mismo engaño con instrumentos ideológicos
diferentes. Durante la Conquista y la Colonia la religión predicó que no
teníamos alma y que éramos menores sometidos a tutela. Durante la República
Oligárquica la Ideología Ilustrada mintió que los pobres no éramos buenos
ciudadanos porque no teníamos propiedad y por tanto tampoco derechos políticos.
Durante la Oligarquía Liberal y las Dictaduras Andinas, el positivismo de
Indias nos diagnosticó como bárbaros, descendientes de razas “inferiores”, a
ser sustituidos por inmigración caucásica. Los populismos implantaron el
Desarrollismo, según el cual para salir del atraso debíamos entregarnos
totalmente al capital trasnacional. Veamos cómo Pasqualina Curcio refuta tantas
invitaciones al suicidio.
El cuento de la flojera
Embuste antológico que pretende legitimar toda
explotación es el de la supuesta flojera del venezolano. La campaña arranca con
los cronistas de Indias. Gonzalo Fernández de Oviedo dice que: “esta gente de
su natural es ociosa e viciosa, e de poco trabajo e melancólicos e cobardes,
viles y mal inclinados”. López de Gomara llama a los indígenas además
«holgazanes, vanagloriosos, vengativos y traidores». Fray Tomás Ortiz los
califica como “haraganes, ladrones, mentirosos y de juicios bajos y apocados”.
El aguacero de descalificaciones llega hasta la contemporaneidad. Que levante
la mano el lector que no haya escuchado variaciones sobre el cuento. ¿Será
verdad que somos perezosos? Pasqualina Curcio demuestra con números precisos
que desde 1920 hasta 2013 la economía venezolana ha crecido 14.277%. Y que
entre 1976, año de la “nacionalización” de la industria petrolera y 1998,
inicio de la Revolución Bolivariana, el producto interno bruto (PIB) aumentó
76%. También señala con números irrefutables que ya en Revolución, desde 1999
hasta 2013 el PIB creció 57%, y que si se toma en cuenta el periodo completo a
partir de la nacionalización de la industria petrolera (1976-2013) el PIB en
Venezuela se incrementó 160% . ¿Cómo es posible que en un país de flojos el PIB
crezca 14.277%. en 99 años?
El cuento de la monoproducción
Cuando se plantea la pregunta anterior, viene la
justificación fraudulenta: Ah, porque somos una economía monoproductora, no
producimos más que petróleo. Aquí de nuevo convoca Pasqualina Curcio las cifras
del BCV. En promedio, desde 1920, el 84% del total de la producción nacional es
no petrolera, mientras que sólo el 16%, es petrolera. Estas magnitudes han
fluctuado: desde 1920 a 1975, cuando la producción petrolera era privada,
generaba en promedio el 41% del producto total nacional, mientras que la
producción no petrolera era superior y representaba el 59%. Tras la
nacionalización del petróleo, entre 1976 y 2018, la producción del país ha sido
ha sido en promedio 15% petrolera y 85% no petrolera. En los últimos años, la
proporción de producción petrolera ha disminuido: entre 1999-2018, fue en
promedio 13,9%, y el año 2012 fue tan solo 10,8%. Es falso que la mayor riqueza
que Venezuela genera provenga de los hidrocarburos: históricamente sucedió lo
contrario.
El fraude de las inversiones extranjeras
Aclaradas las patrañas básicas, las demás se disuelven
por sí mismas. Por ejemplo, la que miente que, ya que no trabajamos y no
producimos nada, debemos entregarnos incondicionalmente a las inversiones
extranjeras. Pero éstas han sido modestísimas frente a sus descomunales
beneficios. Como también demuestra Pasqualina: “Según datos tomados de la
Balanza de Pagos publicada por el BCV, desde la nacionalización de la industria
petrolera en 1976 y hasta el año 2018, las inversiones extranjeras privadas
suman US$ 57.562 millones. Algo así como el 4,54% con respecto al total de las
exportaciones petroleras de Venezuela durante el mismo período. Recordemos además
que las exportaciones petroleras representan el 98% de las exportaciones
totales y además están a cargo del sector público. En otras palabras, la
inversión extranjera privada en Venezuela ha sido históricamente marginal”.
El problema central
Tras demoler muchos mitos más, concluye Pasqualina:
“El problema de la economía venezolana no es el petróleo, ni el hecho de que
solo exportemos hidrocarburos, claro que si se diversificaran las exportaciones
seríamos menos vulnerables ante los cambios en los precios internacionales de
este producto. El problema central de la economía venezolana es el uso que se
ha dado a los ingresos petroleros los cuales han superado todos los años las
importaciones, incluso recientemente en el marco de una guerra económica contra
el pueblo de Venezuela que ha implicado, entre otros aspectos, la caída de las
exportaciones”. Recuperar esa producción y esos ingresos y darles un uso
socialista es la tarea de todos.

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