Isabel Vileya /// ALGUNAS TESIS QUE LOS MARXISTAS HEMOS INTERPRETADO ERRÓNEAMENTE
TESIS SOBRE EL IMPERIALISMO OCCIDENTAL
Para Karl Kautsky, el ultraimperialismo o superimperialismo es una fase hipotética en la que los países ricos dejan de luchar entre sí. Los grandes monopolios mundiales se unen en un solo grupo global. Esto frena las guerras y trae paz al capitalismo.
Vladimir Lenin rechazó de plano la teoría del «superimperialismo» (o «ultraimperialismo») formulada por el economista alemán Karl Kautsky. En su obra fundamental “El imperialismo, fase superior del capitalismo”, Lenin argumentó que la idea de una fase capitalista pacífica, unificada y sin guerras mundiales basada en la cooperación de los monopolios internacionales es una falacia reaccionaria.
¿Por qué Lenin rechazó el Superimperialismo?
Inestabilidad del capitalismo: El desarrollo económico desigual bajo el capitalismo financiero hace imposible un reparto del mundo permanente y pacífico entre potencias.
Crecimiento de los antagonismos: Cualquier acuerdo temporal entre monopolios o estados solo sirve de tregua para acumular fuerzas de cara a nuevos conflictos por el nuevo reparto del mercado mundial.
Mientras algunos han analizado el choque entre las potencias imperialistas contra el eje BRICS, la realidad nos conduce a pensar que el imperialismo norteamericano, a finales del Siglo XX, tenía espacio para compartir con los viejos imperios europeos las ganancias de la dominación colonial a través de la absorción capitalista de consorcios supranacionales otorgando a los administradores europeos coloniales la participación en la intermediación.
Hoy el escenario ha sido transformado por la urgente necesidad de revertir el decrecimiento de la economía estadounidense.
Los que se han concentrado en el enfrentamiento de la OTAN contra sus tradicionales enemigos, han dejado de ver que los antiguos aliados de EEUU desde la II Guerra Mundial, son ahora víctimas de la solución de emergencia que podría significar a EEUU el salto cualitativo de reflotar una situación económica de bancarrota.
Los economistas burgueses, describen los procesos económicos de los imperialismos en tres fases: crecimiento, auge y depresión o descenso, tras lo que llega el mismo ciclo para otra potencia que releve a la anterior.
Esto puede haber sido un patrón de relevo de los imperios en las distintas épocas, pero no es obligatoriamente un guion sagrado que no pueda sufrir una modificación en un periodo "X" histórico, máxime cuando hablamos de un desarrollo superior de todas las áreas humanas relacionadas con la producción capitalista. El imperialismo está en una fase de su ascendente concentración, que es perfectamente asumible la capacidad de revertir determinadas leyes o reglas que han sido tomadas como dogmas.
Hay economistas liberales y unos cuantos marxistas que dan por hecho el derrumbe del imperialismo norteamericano basando este análisis en el colapso parcial de la economía y la contracción frente al crecimiento de las potencias asiáticas y Rusia.
En este análisis que, desde un punto de vista económico podría haber mucho de real, existe un sesgo materialista, y es el de obviar que la política existe y precisamente en la sociedad capitalista, la función más importante que cumple la política es la de incidir y modificar la economía y sus tendencias.
El imperialismo de los EEUU, más que nunca ahora, está tratando de usar la política para modificar la tendencia decreciente de su economía para reflotarla y eso no es sólo posible, sino que aunque no sea lo común o previsible, está pasando tan discretamente, que cuando empecemos a ver sus indicios, pueden ser difícilmente combatidos.

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