"Europa no está lista para Rusia": la guerra no se gana solo en el campo de batalla
En un artículo publicado por UnHerd el 27 de septiembre, el analista Wolfgang Münchau sostiene que el debate europeo sobre la defensa se concentra en batallas y equipamiento militar, mientras descuida el factor que históricamente ha decidido las guerras: las cadenas de suministro.
"Las historias de las guerras europeas se entienden mucho mejor en términos de logística que en relatos de batallas", escribe.
Münchau recuerda que Napoleón no fracasó en Rusia solo por el invierno, sino porque no logró alimentar y mantener sanas a sus tropas. La ofensiva alemana de 1914 se quebró también por el calor, los uniformes de lana y las líneas de suministro fracturadas, mientras el bloqueo naval aliado provocaba hambre en Alemania. En la Segunda Guerra Mundial, la escasez crítica fue el petróleo: Hitler desvió tropas hacia el Cáucaso para capturar pozos y terminó atrapado en Stalingrado.
Ese patrón, argumenta, sigue vigente. La guerra de Ucrania ha generado escasez crítica de diésel y queroseno en los mercados globales, y el precio del diésel europeo se ha disparado. Trump sugirió que Estados Unidos dejara de suministrar diésel a los europeos, lo que, si se ejecutara, provocaría una emergencia de suministro inmediata: la economía europea, dependiente de los camiones diésel, se detendría. A esto se suma el gas natural: los ataques iraníes han eliminado el 17% de la producción de GNL de Catar, y Europa evalúa si tendrá combustible suficiente para el invierno. "Y recuerden, esto sigue siendo tiempo de paz", advierte.
Rusia, en cambio, aparece mejor posicionada en el balance logístico. Sufrió escasez de diésel tras ataques ucranianos, pero Moscú aumentó la producción en el este y detuvo las exportaciones para estabilizar la situación, reduciendo la oferta global y contribuyendo al alza de precios. Su suministro alimentario está asegurado: este año tuvo una cosecha récord de granos y una producción de semillas oleaginosas superior a lo habitual. "¿Es esta la 'mala posición' de la que hablaba Rutte?", pregunta Münchau.
El autor añade el factor financiero: Rusia está prácticamente libre de deuda, con un déficit fiscal pequeño, mientras Estados Unidos, Francia y ahora Alemania arrastran déficits paralizantes. La tasa de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años alcanzó un máximo de 21 años del 5,2%, y los inversionistas ordinarios, como los fondos de pensión, están deshaciéndose de esos bonos.
"¿A quién le van a explotar primero los mercados de bonos? ¿Quién se quedará sin misiles interceptores primero?".
Sobre la escalada, Münchau advierte que el proceso de paz está efectivamente muerto y que Ucrania se queda sin misiles interceptores, mientras no hay señales de que sus aliados occidentales aumenten el suministro militar. Considera un escenario plausible que Rusia derribe un avión sobre territorio de la OTAN que transporte suministros a Ucrania, y que la Alianza responda con un ataque: "Estaríamos en guerra". Su evaluación de ese escenario, dice, pasó de tener una probabilidad pequeña pero no trivial a una probabilidad significativa.
"No estamos en absoluto en posición de ganar", concluye el autor.
Gracias a la Política Agrícola Común, Europa no se quedará sin comida, pero en todos los demás terrenos (militar, energético, financiero) está en desventaja. Y añade un escenario más amplio: que Ucrania e Irán se fusionen en una sola guerra de Eurasia Occidental y se conviertan en el conflicto proxy definitivo entre Estados Unidos y China.
• @misionverdad •

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